Contexto reciente
Según reporte del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) del 19 de octubre de 2025, en las últimas 24 horas se han registrado al menos 80 eventos sísmicos en el territorio nacional, “ninguno de ellos sensible para la población”. También indican que en lo que va del año se contabilizan 9 474 sismos, de los cuales 267 han sido sensibles. La Hora
El mismo boletín menciona sismos recientes con epicentro en el departamento de Jutiapa (magnitude 3.7 y 3.1) el 19 de octubre, así como uno de magnitud 3.3 con epicentro en territorio de El Salvador a las 09:01 h. La Hora+1
Este aumento en la actividad resalta la necesidad de mantener protocolos de prevención actualizados en los centros de trabajo, sobre todo en zonas susceptibles.
Por qué importa para salud y seguridad ocupacional
La aparición de una secuencia sísmica —aunque los eventos no sean de gran magnitud— tiene varias implicaciones específicas para los entornos laborales y para la salud de los trabajadores:
Riesgos estructurales y operativos
- Aunque los sismos recientes fueron catalogados como no sensibles para la población, la acumulación de movimientos puede generar micro‐daños en infraestructuras, agrietamientos, debilitamiento de sistemas de montaje de máquinas, tuberías y elementos elevados.
- Un edificio de oficinas, fábrica o almacén debe considerar que aún movimientos menores pueden provocar desplazamientos de estanterías, caída de objetos, vibraciones en equipos críticos (como sistemas eléctricos, UPS, servidores) y riesgo de interrupción.
- En empresas con materiales peligrosos o procesos críticos, incluso un sismo leve puede desencadenar fugas, fallos de contención o riesgo de incendio/explosión, si no existen anclajes adecuados.
Salud física y mental de los trabajadores
- La persistente sensación de “temblores continuos” provoca estrés, ansiedad y fatiga mental en los trabajadores. Esto puede traducirse en menor atención, mayor riesgo de errores operativos o accidentes.
- Un trabajador con movilidad reducida, estrés post‐evento o en zona de alto riesgo debe tener rutas de evacuación adaptadas, apoyo psicológico, y conocer el protocolo específico para su situación.
- Verificar que los servicios de primeros auxilios, botiquines, atención psicológica y comunicación de emergencia estén activos y accesibles.
Planificación de emergencia, continuidad operativa y comunicación
- Las empresas deben revisar y actualizar sus Planes de Emergencia por Sismo: rutas de evacuación, puntos de reunión, roles claros, simulacros periódicos. La reciente cifra de 80 sismos en 24 h recuerda la necesidad de estar preparados para réplicas o eventos mayores.
- Debe existir un plan de continuidad operativa: qué hacer si hay interrupción eléctrica, caída de sistemas de TI, daños en la infraestructura de planta, accesos bloqueados o transporte suspendido.
- Las comunicaciones con trabajadores, autoridades locales (como Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres – CONRED) y público interno deben mantenerse actualizadas. Debe usarse información oficial del INSIVUMEH para evitar rumores o desinformación.
- Revisión de seguros, proveedores alternativos, respaldo de datos, alquiler de espacios de contingencia: todo ello debe integrarse al análisis de riesgos.
Recomendaciones prácticas para empresas en Guatemala
- Auditoría rápida de infraestructura: Verificar anclajes de mobiliario, maquinaria, estanterías; revisar fisuras nuevas en paredes, techos, tuberías; asegurar objetos colgados, sistemas de iluminación, archivos altos.
- Simulacros de evacuación enfocados en el sismo: Debido a la frecuencia reciente, hacer un simulacro específico de “temblor + evacuación + revisión rápida de daños” al menos una vez al trimestre. Incluir roles para detectar daños estructurales, tuberías rotas, escapes de gases, etc.
- Capacitación para el personal: Difundir protocolos claros de “agacharse, cubrirse, sujetarse”, rutas de evacuación, puntos de reunión. Asimismo, informar sobre la posibilidad de réplicas, y cómo actuar si ocurre durante jornadas laborales críticas.
- Soporte psicológico y salud mental: Realizar breves pláticas o charlas de concientización sobre el estrés que puede generar esta actividad sísmica frecuente; habilitar un canal de comunicación para que los trabajadores puedan expresar sus inquietudes.
- Verificar Plan de Continuidad del Negocio (BCP): Confirmar que los respaldos de datos estén fuera del sitio o en la nube, que haya suministro alternativo de energía si aplica, y que se definan roles de contingencia (quién toma decisiones si se suspende la planta, oficina o tienda).
- Revisión de protocolos de emergencia con autoridades: Establecer contacto con la CONRED y los sistemas locales de respuesta de cada municipio para conocer su estado, alertas vigentes, rutas de evacuación externa y planes de apoyo en la comunidad.
- Comunicación interna y externa efectiva: Mantener actualizado al personal sobre la situación sísmica (por ejemplo: “en las últimas 24 h se registraron 80 sismos” según INSIVUMEH) y recalcar que aunque no todos son sensibles, la acumulación hace necesario estar alertas.
Conclusión
La reciente actividad sísmica en Guatemala —80 sismos en 24 h según el INSIVUMEH el 19 de octubre de 2025— es un recordatorio claro de que las empresas, independientemente de su tamaño o sector, deben integrar la prevención sísmica en su gestión de salud y seguridad ocupacional. No se trata solo de reaccionar cuando ocurre un evento fuerte, sino de estar preparados, tener protocolos actualizados, formar al personal, asegurar las instalaciones, y mantener la calma comunicando de forma veraz y oportuna.










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