En Guatemala, muchas empresas se enfocan en cumplir con los requisitos del Acuerdo Gubernativo 229-2014, llenar formularios y aprobar auditorías. Sin embargo, la Seguridad y Salud Ocupacional (SSO) va mucho más allá del cumplimiento legal. El verdadero reto está en crear una cultura preventiva, donde cada colaborador se comprometa a cuidarse y cuidar a los demás, sin que sea una obligación impuesta.
¿Qué es una cultura preventiva?
Una cultura preventiva es el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que hacen que la seguridad sea parte natural del trabajo diario. No se trata solo de usar el casco o el equipo de protección, sino de pensar en seguridad antes de actuar.
Cuando una organización tiene una cultura preventiva sólida:
– Los accidentes disminuyen notablemente.
– El personal reporta riesgos sin miedo.
– La productividad aumenta, porque los colaboradores se sienten cuidados y valorados.
👉 En resumen, la prevención se vuelve parte del ADN de la empresa.
Cómo medir el compromiso del personal
El compromiso no se mide solo con encuestas. Aquí algunos indicadores prácticos:
– Participación en capacitaciones: ¿El personal asiste y se involucra activamente?
– Reportes de incidentes: Un aumento en reportes puede ser una buena señal (demuestra confianza).
– Cumplimiento voluntario: Cuando los trabajadores usan su EPP o siguen los protocolos sin que alguien los supervise.
– Comunicación abierta: Si los colaboradores proponen mejoras o alertan sobre peligros, la cultura preventiva está funcionando.
💡 Consejo: mide estos comportamientos mes a mes y comparte los resultados en reuniones o boletines internos.
Ejemplos de buenas prácticas en empresas guatemaltecas
Varias empresas en Guatemala ya están apostando por la cultura de seguridad:
– Empresas de construcción han implementado “Minutos de seguridad” diarios antes de iniciar labores.
– Administraciones de edificios realizan “rondas de observación preventiva” con todos los empleados, no solo con el encargado de SSO.
– Fábricas y maquilas reconocen públicamente a los equipos con cero accidentes durante el mes.
Estas acciones, aunque simples, fortalecen el sentido de pertenencia y fomentan una actitud responsable frente a los riesgos.
Conclusión
Cumplir con la ley es importante, pero construir una cultura de seguridad es lo que realmente salva vidas y transforma organizaciones. Invertir en formación, comunicación y liderazgo preventivo no solo mejora los indicadores de SSO, sino que también impulsa la reputación y productividad de tu empresa.










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